Los duques de Sussex, Harry y Meghan, realizaron una visita al Reino Unido con sus hijos, Archie y Lilibet, tras pasar unos días de vacaciones en Portugal. Durante su estancia, los niños tuvieron la oportunidad de conocer a su abuelo, el rey Carlos III. Un momento significativo de la visita fue la peregrinación a la tumba de la princesa Diana en Althorp, lugar donde descansan sus restos. Este gesto conmemorativo permitió a Archie y Lilibet conectar con la memoria de su abuela materna. La visita familiar refleja un intento de estrechar lazos entre los duques y la familia real británica. Se desconoce la duración exacta de su estancia en el Reino Unido y si se produjeron otros encuentros privados con miembros de la realeza.

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