Miles de conductores israelíes se vieron atrapados en atascos y el servicio ferroviario se vio interrumpido durante aproximadamente dos horas debido a protestas organizadas por la facción extremista de Jerusalén. Las manifestaciones fueron una respuesta a la detención de 19 jóvenes ultraortodoxos que fueron arrestados tras disturbios en la residencia de un juez. La facción exige la liberación de los detenidos, quienes se negaron a cumplir con el servicio militar obligatorio. Las principales autopistas centrales del país fueron bloqueadas, generando importantes congestiones de tráfico. Las autoridades israelíes no han informado sobre detenciones relacionadas con las protestas en sí. Este incidente representa una escalada en las tensiones entre el gobierno y sectores ultraortodoxos del país.