La inestabilidad en el estrecho de Ormuz está impulsando a los países del Golfo a invertir fuertemente en alternativas de transporte terrestre. Esta estrategia busca asegurar el flujo de mercancías mediante la combinación de puertos, ferrocarriles y carreteras. El conflicto en Oriente Medio ha acelerado este cambio hacia el transporte multimodal de carga. Se ha registrado un aumento significativo en el tráfico de camiones como resultado de estas inversiones. El objetivo principal es mitigar los riesgos asociados a la navegación por el estrecho de Ormuz, una vía marítima crucial para el comercio global. Estas nuevas rutas terrestres buscan diversificar las opciones logísticas y reducir la dependencia de una única vía de transporte. La inversión en infraestructura terrestre se considera una medida estratégica para garantizar la continuidad del comercio en la región.
