La enfermedad renal crónica (ERC) representa un creciente problema de salud pública en Guatemala. Datos recientes revelan que 64 de cada 100 mil habitantes padecen esta condición, con un impacto particularmente severo en la población joven. Esta epidemia silenciosa está transformando la vida de miles de familias guatemaltecas. Las causas exactas aún se investigan, pero se considera una combinación de factores como la deshidratación, el uso de diuréticos y la exposición a agroquímicos. La ERC requiere tratamiento médico costoso y a largo plazo, lo que representa una carga significativa para el sistema de salud y las familias afectadas. Se necesitan estrategias de prevención y detección temprana para mitigar el avance de esta enfermedad.