El movimiento “Esperanza por la Democracia”, liderado por María Karystianou, ha denunciado lo que califican de un “crimen energético” en relación con la política de abandono del lignito en Grecia. El grupo exige la suspensión inmediata de las demoliciones en la central térmica de Agios Dimitrios. Argumentan que la desmantelación de estas instalaciones compromete la seguridad energética del país. La crítica se centra en la velocidad y las consecuencias de la transición hacia fuentes de energía alternativas. El movimiento considera que la política actual es perjudicial para la economía y la autonomía energética griega. Se teme que la dependencia de fuentes externas aumente la vulnerabilidad del país. La situación ha generado debate sobre el futuro energético de Grecia y la necesidad de un plan de transición más equilibrado.
