El seleccionador alemán, Julian Nagelsmann, ha sido señalado como responsable del fracaso del equipo en el Mundial. Se le critica por una sobreestimación de sus capacidades y las del equipo. Su gestión ha sido considerada deficiente, llevando a una eliminación temprana y decepcionando a los aficionados. La relación entre Nagelsmann y la Federación Alemana de Fútbol (DFB) se ha deteriorado significativamente, considerándose ya irreparable. Analistas deportivos coinciden en que la confianza mutua se ha perdido por completo. Se espera un anuncio inminente sobre el futuro del entrenador y la búsqueda de un nuevo liderazgo para la selección nacional. La DFB deberá ahora evaluar las opciones para reconstruir el equipo y recuperar la competitividad.