Tras meses de disputas y horas de incertidumbre, el gobierno alemán logró un acuerdo sobre la reforma del servicio militar. El compromiso alcanzado entre los partidos de la coalición contempla mejoras salariales y días de vacaciones para los soldados. La reforma introduce un servicio militar obligatorio de tres meses para los reservistas. Para quienes opten por el servicio civil, se mantienen dos meses adicionales como opción voluntaria, al menos por el momento. El acuerdo representa un punto crucial para la modernización de las fuerzas armadas alemanas y responde a la creciente necesidad de personal. La situación había sido tensa hasta el último minuto, pero finalmente se evitó el fracaso de las negociaciones.