Alemania ha expresado una creciente preocupación por la amenaza de la guerra híbrida, manifestada en campañas de desinformación, ciberataques y otras tácticas encubiertas. El gobierno alemán advierte que estos ataques, a menudo difíciles de atribuir directamente a un Estado, buscan desestabilizar la sociedad y socavar la confianza en las instituciones democráticas. Se enfatiza que Rusia es un actor clave en este tipo de actividades, aunque no es el único. La contrainteligencia alemana ha detectado un aumento significativo de intentos de influencia extranjera. Berlín planea fortalecer sus defensas y aumentar la concienciación pública sobre estas amenazas. El objetivo es proteger la infraestructura crítica y reforzar la resiliencia del país frente a ataques híbridos. La situación exige una respuesta integral que involucre a diversas agencias gubernamentales y a la sociedad civil.