Alemania ha acusado formalmente a Rusia, intensificando significativamente las tensiones bilaterales. Esta acusación formal ha provocado una respuesta contundente por parte de Berlín, que ha ordenado el cierre de todas las sedes y dependencias rusas en el país. La medida representa una escalada considerable en las relaciones diplomáticas ya deterioradas entre ambos países. Las autoridades alemanas no han especificado públicamente los detalles del cargo formal, pero se presume que está relacionado con actividades de espionaje y desestabilización. El cierre de las misiones rusas implica la expulsión de personal diplomático y la suspensión de las operaciones consulares. Esta decisión refleja la creciente preocupación de Alemania por las acciones de Rusia en el contexto geopolítico actual. Se espera una réplica por parte de Moscú en los próximos días.