En Alemania, se debate la posibilidad de prohibir el partido AfD, considerado antidemocrático o incluso fascista, aunque la ley alemana generalmente no permite la prohibición de partidos políticos, incluso si estos atacan los principios democráticos. A pesar de esto, existe la consideración de excluir al partido de las elecciones. En Austria, el enfoque es distinto, ya que la prohibición de partidos no está prevista por el tribunal superior. Las autoridades austriacas contemplan otras opciones legales en lugar de una prohibición directa. La discusión surge ante el auge de partidos con ideologías extremistas y la preocupación por la defensa del sistema democrático. Un portavoz del gobierno austriaco señaló que se deben explorar todas las herramientas legales disponibles para hacer frente a posibles amenazas a la democracia, sin recurrir a medidas tan drásticas como la prohibición de un partido. La situación plantea un debate sobre los límites de la tolerancia y la protección de la democracia en Europa.