Una familia en Braunschweig, Alemania, descubrió más de mil huesos y dientes humanos mientras remodelaban su jardín. Los propietarios, Felix Chall y su esposa, comenzaron a encontrar restos óseos al remover antiguas baldosas. Los restos pertenecen tanto a niños como a adultos y se estima que tienen entre 50 y 100 años de antigüedad. La policía investiga, pero descarta la posibilidad de un crimen, ya que no se encontraron indicios de violencia. Las autoridades no han logrado identificar a las personas a las que pertenecieron los huesos y es poco probable que lo hagan. La fiscalía considera que no se trata de un caso penal y probablemente cerrará la investigación pronto. Expertos creen que la tierra pudo haber sido utilizada como terreno agrícola antes de la construcción de la casa en los años 60.