Desde el inicio del alto el fuego, más de mil palestinos han muerto en Gaza, según el Ministerio de Salud local. Paralelamente, el ejército israelí ha confirmado la muerte de cinco de sus soldados en enfrentamientos con combatientes de Hamás. A pesar del acuerdo, los bombardeos y disparos continúan en la Franja de Gaza, resultando en un promedio diario de cuatro fallecidos. Israel afirma que sus ataques se dirigen a militantes de Hamás y la Yihad Islámica Palestina, aunque reconocen que también hay víctimas civiles. Las cifras de Gaza no distinguen entre combatientes y civiles, pero indican que las mujeres y los niños representan una proporción significativa de las víctimas. Investigaciones periodísticas sugieren que la mayoría de los fallecidos en Gaza podrían ser civiles, acusaciones de genocidio que Israel rechaza. El jefe de la ONU, Guterres, ha denunciado el inmenso sufrimiento y la incertidumbre que persisten en Gaza, así como las restricciones a la ayuda humanitaria.