Caroline Whelan, tras el éxito de su plantación de calabazas, decidió arriesgarse con un campo de girasoles para que el público pudiera cortarlos ellos mismos. La idea surgió a raíz de una publicación que vio en Instagram, lo que demuestra el poder de las redes sociales para inspirar iniciativas empresariales. El campo de girasoles en Galway se ha convertido rápidamente en una atracción popular durante el verano, atrayendo a visitantes de todas las edades. Whelan apostó por ofrecer una experiencia única y fotogénica, y su intuición resultó ser acertada. El proyecto ha sido un éxito rotundo, consolidando a Whelan como una emprendedora creativa en la región. Esta iniciativa destaca el creciente interés por el agriturismo y las actividades al aire libre en un entorno natural. El colorido campo de girasoles se ha agregado a la oferta turística de Galway, brindando una alternativa alegre y atractiva para los visitantes.