Los conductores australianos se preparan para un aumento significativo en los precios de la gasolina. El recorte del impuesto al combustible, implementado para aliviar la carga económica, ha llegado a su fin. Se prevé que el precio de la gasolina sin plomo aumente a alrededor de 2,20 dólares por litro, mientras que el diésel alcanzará los 2,60 dólares por litro. Este incremento se debe a la vuelta del impuesto al combustible a su tasa normal. Expertos advierten que esto impactará directamente en el costo de vida de las familias y en el transporte de mercancías. El fin del recorte implica mayores gastos para los automovilistas y podría exacerbar las presiones inflacionarias ya existentes. Se espera que las estaciones de servicio reflejen estos cambios en los precios en los próximos días.