El Gran Premio de Francia de Fórmula 1, celebrado por última vez hace cuatro años, generó pérdidas de cerca de 36 millones de euros de fondos públicos. Un informe reciente de la cámara regional de cuentas critica severamente la gestión de estos recursos por parte del grupo de interés público (GIP) encargado del evento, el cual ha sido disuelto. El estudio revela un despilfarro significativo y cuestiona la justificación económica del evento. Se señala que los altos costos operativos y las exigencias de la Fórmula 1 contribuyeron al fracaso financiero. La organización del Gran Premio no logró generar suficientes ingresos para compensar la inversión pública. Este caso ha generado debate sobre la conveniencia de financiar eventos deportivos de alto costo con dinero público. El informe subraya la necesidad de una mayor transparencia y control en la gestión de eventos de esta magnitud.