El ex epidemiólogo estatal sueco, Anders Gisslén, ha criticado el enfoque de la Agencia de Salud Pública sueca (FHM) en la "salud existencial" durante la pandemia de COVID-19. Gisslén considera que esta priorización, que se centró en el bienestar emocional y la calidad de vida, se sintió "poco seria" en comparación con las medidas tradicionales de salud pública. Argumenta que la FHM dedicó recursos y atención a aspectos subjetivos mientras la situación epidemiológica requería un enfoque más directo en la contención del virus. Esta crítica se basa en la percepción de que la agencia desvió el foco de las responsabilidades fundamentales en la gestión de una crisis sanitaria. Gisslén no cuestiona la importancia de la salud mental, pero sí el momento y la forma en que se abordó durante la pandemia. Sus declaraciones han generado debate sobre las prioridades y estrategias adoptadas por las autoridades sanitarias suecas.
