La historia expone la condena de las esterilizaciones forzadas, particularmente las sufridas por mujeres romaníes en Europa. No solo se critican las esterilizaciones realizadas bajo coacción directa, sino también aquellas llevadas a cabo a través del engaño y la manipulación de las mujeres afectadas. El texto subraya la importancia de condenar todas las formas de esterilización no consentida, independientemente del método utilizado para obtenerlo. Este tipo de prácticas violan los derechos humanos fundamentales de las mujeres y constituyen un crimen. La falta de consentimiento informado y la vulnerabilidad de las mujeres romaníes son elementos clave en esta problemática. Se exige justicia y reparación para las víctimas de estas injusticias. La situación pone de manifiesto la necesidad de proteger a los grupos marginados de la discriminación y la violencia reproductiva.