El presidente del Consejo Europeo, António Costa, ha justificado la necesidad de establecer comunicación directa con el Kremlin, argumentando que la Unión Europea no puede depender de intermediarios para transmitir mensajes. Costa enfatizó la importancia de que la UE tenga su propia línea de comunicación con Rusia, especialmente en el contexto de la guerra en Ucrania. Esta postura contrasta con la reacción del primer ministro finlandés, Petteri Orpo, quien aparentemente no fue informado de estas intenciones hasta después de que se discutieran en Bruselas. La iniciativa busca una comprensión más clara de las posiciones de ambas partes y evitar malinterpretaciones. La decisión refleja un debate interno dentro de la UE sobre la estrategia a seguir frente al conflicto. El objetivo final es mantener abiertos los canales de diálogo, aunque las perspectivas de una resolución pacífica sigan siendo inciertas.
