El presidente de la FIFA, Gianni Infantino, se ha convertido en el centro de una fuerte polémica debido a su intensa agenda de viajes. Durante el desarrollo de la Copa del Mundo, el directivo se desplazó por numerosas ciudades para asistir a la mayor cantidad de partidos posible. Esta actividad ha generado un profundo malestar entre diversos grupos y defensores del medio ambiente. Los críticos cuestionan la coherencia de sus acciones frente a la crisis climática global. Se le acusa de mostrar una preocupante indiferencia hacia el impacto ambiental de sus constantes vuelos. El itinerario incluyó escalas en ciudades como Ciudad de México, Los Ángeles y Vancouver, entre otras. En definitiva, la gestión de sus traslados ha puesto en duda el compromiso ecológico de la organización.