Un exjugador de Papúa Nueva Guinea afirma que el sistema de financiación “defectuoso” de la FIFA está silenciando a las naciones futbolísticas más pequeñas. Según el exjugador, el acceso desigual a los fondos de desarrollo de la FIFA reprime la voz de estos países en las decisiones internas de la organización, especialmente en medio de la actual disputa entre miembros. La dependencia financiera de las federaciones nacionales más pequeñas hacia la FIFA les impide criticar abiertamente o desafiar el statu quo. Este desequilibrio de poder permite que las confederaciones más grandes dominen, priorizando sus propios intereses económicos y políticos. El sistema actual, según la denuncia, perpetúa una cultura de temor y desalienta la transparencia dentro de la FIFA. La falta de independencia financiera limita la capacidad de estas naciones para invertir en desarrollo de base y mejorar sus estructuras futbolísticas. Se argumenta que la reforma del sistema de financiación es crucial para garantizar una representación equitativa y un futuro sostenible para el fútbol a nivel mundial.