El informe identifica cinco tipos de frutas y verduras que presentan un riesgo reducido de contener residuos de pesticidas. Entre los alimentos destacados se encuentran el aguacate, la piña, la sandía y la cebolla. Esta baja presencia de químicos se debe principalmente a que poseen capas externas gruesas o cáscaras protectoras. Asimismo, algunas de estas especies cuentan con características naturales que las hacen menos susceptibles al ataque de plagas. Gracias a estas barreras físicas, los pesticidas aplicados externamente no penetran fácilmente en la parte comestible. Esta información es clave para los consumidores que buscan opciones más limpias y saludables. En conclusión, la morfología del alimento juega un papel determinante en su pureza final.