Una mayoría de europeos ha perdido la confianza en que Estados Unidos defenderá al continente en caso de conflicto, según revelan recientes encuestas. Esta percepción se debe a la incertidumbre generada por la política exterior estadounidense y sus prioridades cambiantes. A pesar de este creciente escepticismo, el primer ministro neerlandés Mark Rutte y el primer ministro noruego Jonas Gahr Støre mantienen una postura optimista. Ambos líderes expresan su convicción de que Estados Unidos seguirá siendo un aliado confiable. La situación plantea interrogantes sobre el futuro de la seguridad europea y la necesidad de fortalecer la defensa propia. El debate se centra en la fiabilidad de las garantías de seguridad transatlánticas en un contexto geopolítico en evolución. La divergencia entre la opinión pública y la visión de algunos líderes europeos subraya la complejidad del panorama actual.