Una intensa ola de calor, con temperaturas que alcanzan los 40 grados, está impactando el mercado eléctrico. A pesar de la abundante generación de energía solar, la falta de viento reduce la producción eólica. El aumento en el uso de sistemas de aire acondicionado, debido a las altas temperaturas, está provocando un incremento significativo en los precios de la electricidad durante las horas de la noche. Esta situación contrasta con la disponibilidad de energía solar, evidenciando la complejidad del suministro eléctrico en condiciones climáticas extremas. El fenómeno demuestra la dependencia de diversas fuentes de energía para mantener la estabilidad del sistema. Se espera que esta tendencia continúe mientras persistan las altas temperaturas y la demanda de refrigeración. La combinación de factores climáticos y consumo energético plantea desafíos para la gestión de la red eléctrica.
