La Comisión Europea ha propuesto una reforma fiscal destinada a simplificar las regulaciones impositivas para las empresas de la Unión Europea, con el objetivo de generar ahorros de aproximadamente 8.000 millones de euros. La iniciativa busca fomentar la inversión transfronteriza dentro de la UE y fortalecer la competitividad del bloque en su conjunto, incentivando a las empresas a reinvertir los fondos ahorrados. Un componente clave del plan es la exención del impuesto sobre dividendos para las inversiones realizadas en otros países miembros. Sin embargo, expertos fiscales han expresado preocupación por el posible impacto negativo en las finanzas públicas de países como los Países Bajos, ya que podría incentivar la reubicación de inversiones para optimizar beneficios fiscales. El comisario europeo de Fiscalidad, Wopke Hoekstra, ha restado importancia a estas preocupaciones, argumentando que es poco probable que los pequeños inversores creen sociedades para aprovechar las ventajas fiscales. Se espera que las nuevas reglas entren en vigor a partir de 2029. La Comisión confía en que esta simplificación reduzca las cargas administrativas y estimule el crecimiento económico en toda la UE.
