Una mayoría de países de la Unión Europea, incluyendo a Suecia, ha manifestado su apoyo a la creación de campos de retención para personas a la espera de ser expulsadas fuera del bloque. La propuesta, impulsada por 19 estados miembros, busca agilizar los procesos de deportación y reforzar el control de fronteras. Los campos se ubicarían fuera del territorio de la UE, aunque no se han especificado ubicaciones concretas. Defensores de la medida argumentan que facilitará las deportaciones y disuadirá la inmigración irregular. Organizaciones de derechos humanos han expresado su preocupación por las posibles violaciones de derechos fundamentales y las condiciones de vida en estos centros. La propuesta aún debe ser debatida y aprobada a nivel comunitario para su implementación. Se espera que el tema genere controversia en las próximas negociaciones europeas.