El nuevo Pacto Migratorio de la Unión Europea entra en vigor este viernes, buscando armonizar las políticas migratorias entre los estados miembros. Una de las medidas clave es la introducción de un control obligatorio en las fronteras exteriores, que incluirá verificaciones de seguridad e identidad inmediatas a los migrantes. Este proceso determinará el procedimiento al que se someterá cada individuo, con trámites acelerados para aquellos provenientes de países considerados seguros, quienes deberán ser repatriados rápidamente. El pacto también contempla la creación de centros de retorno en países fuera de Europa para los solicitantes de asilo rechazados, aunque la construcción de estas instalaciones tomará varios meses. El objetivo principal es gestionar de manera más efectiva los flujos migratorios y agilizar las devoluciones. Se espera que el pacto reduzca la presión sobre los sistemas de asilo de los países miembros.