El nuevo Pacto de Asilo de la Unión Europea entró en vigor, marcando un cambio significativo en la gestión de las solicitudes de asilo. La normativa establece la posibilidad de construir centros de detención en la frontera exterior de la UE para acelerar los procesos de deportación. Además, prevé el envío de fondos económicos a países como Grecia e Italia, que son puntos clave de llegada de migrantes. Organizaciones como el Irish Refugee Council han criticado el pacto, argumentando que prioriza la rapidez en la tramitación sobre los derechos individuales de los solicitantes de asilo. Los críticos temen que las nuevas reglas puedan comprometer la protección de los refugiados y aumentar las vulnerabilidades. La implementación del pacto generará cambios en los procedimientos de asilo en los estados miembros de la UE. Se espera que los primeros traslados bajo el nuevo sistema comiencen en primavera.