El nuevo pacto migratorio y de asilo de la Unión Europea comenzó a aplicarse en todos los estados miembros en mayo de 2024. La Comisión Europea afirma que el pacto busca fortalecer la protección de las fronteras exteriores, establecer normas de asilo justas y sólidas, y equilibrar la solidaridad con la responsabilidad. El acuerdo introduce un nuevo marco para la gestión de la migración y el asilo en la UE. República Checa se abstuvo en la votación inicial del pacto hace dos años. Posteriormente, obtuvo una exención del principio obligatorio de solidaridad. Esta excepción se relaciona específicamente con la situación de los refugiados ucranianos. El pacto busca una respuesta más coordinada y eficaz a los flujos migratorios en la región.