El Pacto sobre Migración y Asilo de la Unión Europea entra en vigor este viernes tras cinco años de negociaciones. La nueva normativa busca reforzar las fronteras exteriores del bloque y fomentar la cooperación entre los estados miembros en la gestión de las solicitudes de asilo. El pacto introduce un sistema de solidaridad obligatoria, aunque flexible, para la reubicación de solicitantes de asilo. Se prevé una aceleración de los procedimientos de asilo en las fronteras y un aumento de los controles. Organizaciones de derechos humanos expresan su preocupación por el posible impacto negativo en los solicitantes de asilo, advirtiendo que podría complicar aún más su acceso a la protección en la UE. La implementación del pacto generará cambios significativos en la política migratoria europea.