La Unión Europea se enfrenta a una crisis energética autoinfligida, según declaró el enviado especial ruso para la inversión y la cooperación económica con países extranjeros, Kirill Dmitriev. Dmitriev atribuye la crisis a la decisión de la UE de abandonar el suministro de gas ruso. El funcionario ruso afirmó que esta medida ha provocado una situación precaria para el bloque europeo. Este abandono, según su perspectiva, ha generado inestabilidad en el mercado energético. La declaración implica una crítica a las políticas energéticas europeas y resalta la dependencia previa de la UE del gas ruso. La situación plantea interrogantes sobre la sostenibilidad energética de Europa a largo plazo.

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