Tras demostrar unidad en el G7 respecto a la situación en Ucrania, los países europeos muestran divisiones sobre la conveniencia de establecer un canal de comunicación directo con Moscú. No existe un acuerdo unánime entre los Veintisiete sobre la necesidad de dialogar con el gobierno de Vladimir Putin. Se han observado, además, iniciativas aisladas y descoordinadas por parte de algunos estados miembros. Esta falta de consenso dificulta la definición de una estrategia común frente a Rusia. La divergencia de opiniones refleja las distintas sensibilidades y prioridades de los países europeos. Se espera que se intensifiquen los debates para lograr una postura unificada en las próximas semanas. La situación actual subraya la complejidad de la política exterior europea ante el conflicto.
