El presidente del Consejo Europeo, António Costa, ha generado controversia al tomar la iniciativa de contactar directamente con Moscú para explorar vías de negociación con Vladimir Putin. Esta acción, realizada sin consultar previamente a los demás estados miembros de la Unión Europea, ha sido interpretada en Bruselas como un "desafío" o "afrenta". La iniciativa de Costa se centra en la búsqueda de un acercamiento diplomático con Rusia, en un momento en que la UE debate estrategias para lograr un eventual diálogo con el Kremlin. La decisión ha provocado malestar entre algunos países miembros, quienes consideran que la política exterior debe ser coordinada a nivel europeo. Se desconoce el contenido específico de la llamada y las reacciones del gobierno ruso. El incidente plantea interrogantes sobre la unidad de la UE y la autoridad del Consejo Europeo en la gestión de la política exterior.
