El nuevo pacto de asilo de la Unión Europea entró en vigor este viernes, marcando un cambio significativo en la gestión de las solicitudes de asilo en el bloque. La normativa establece la obligatoriedad de tomar las huellas dactilares a todos los solicitantes de asilo. Además, contempla el establecimiento de centros de recepción y retorno donde los solicitantes serán alojados de forma colectiva. Sin embargo, Suecia aún no ha adaptado su legislación nacional para implementar completamente las disposiciones del pacto. Esta falta de adaptación podría generar complicaciones en la aplicación de las nuevas reglas en territorio sueco. La implementación completa del pacto en todos los estados miembros es crucial para una política de asilo común y efectiva en la UE. Se espera que otros países miembros también enfrenten desafíos en la adaptación de sus leyes.