Mikk Artur Mikfelt argumenta que las propuestas de la Unión Europea para limitar el uso de redes sociales entre los jóvenes y las restricciones de dispositivos implementadas a nivel escolar en Estonia, aunque bien intencionadas, no solucionarán el problema de la adicción a los smartphones. El autor considera que confiar en reglas y prohibiciones es un enfoque equivocado. La adicción a los dispositivos, según Mikfelt, es un síntoma de necesidades psicológicas más profundas. Simplemente restringir el acceso no aborda estas causas subyacentes. En lugar de prohibiciones, se necesitan estrategias más matizadas para fomentar un uso saludable y consciente de la tecnología entre los jóvenes. Mikfelt sugiere que el foco debe estar en educar y empoderar a los usuarios para que desarrollen una relación equilibrada con sus dispositivos.

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