Tras el intento de golpe de Estado, Recep Tayyip Erdoğan inició un proceso de acercamiento diplomático con Rusia. Sin embargo, esta estrategia no ha resultado productiva para los intereses de Ankara a largo plazo. Según un análisis del medio griego Kathimerini, Turquía está ajustando actualmente su postura frente a Moscú. El objetivo principal de este cambio es fortalecer su posición y promover sus intereses ante Estados Unidos. Se trata de una reorientación táctica que prioriza nuevamente la alianza con la OTAN. Esta maniobra busca equilibrar las relaciones geopolíticas en la región. De este modo, Ankara intenta recuperar influencia mediante un giro estratégico en su política exterior.
