El presidente turco, Recep Tayyip Erdoğan, ha autorizado un plan de privatización a 30 años para dos puentes del Bósforo y diez carreteras en Estambul. Esta decisión permite transferir la operación y los ingresos de peaje a empresas privadas, aunque la propiedad de las infraestructuras permanecerá en manos del estado. El decreto, publicado en el Boletín Oficial del Estado, facilita la gestión privada de estos activos clave. Se busca así modernizar y mejorar la eficiencia de las vías de comunicación en la metrópoli turca. La medida incluye ocho autopistas y dos bulevards periféricos. Se espera que la privatización genere ingresos significativos para el estado y atraiga inversión extranjera al sector de la infraestructura turca. Esta operación se perfila como una de las más importantes en la historia reciente de Turquía.