Los vehículos eléctricos están incorporando cada vez más sonidos artificiales que imitan a los motores de combustión interna, incluyendo incluso simulaciones de fallos de encendido. Esta tendencia, hasta ahora inusual, busca alertar a peatones y ciclistas sobre la presencia del vehículo, especialmente a bajas velocidades. Una nueva regulación internacional podría legitimar esta práctica, que ha generado debate sobre su necesidad y pertinencia. Los defensores argumentan que mejora la seguridad vial, mientras que los críticos cuestionan la autenticidad y el propósito de replicar sonidos asociados a tecnologías contaminantes. La norma busca establecer límites y estándares para estos sonidos artificiales. Se espera que la implementación de esta regulación impulse la adopción de sistemas de sonido en los coches eléctricos. La discusión se centra en si esta imitación sonora es una solución efectiva o una estrategia innecesaria.