El Ministro de Educación de Portugal ha admitido que las perturbaciones en el sector fueron mayores de lo anticipado, aunque rechazó acusaciones de negligencia grave. En una entrevista concedida a RTP, el ministro se declaró el "último responsable" de los problemas ocurridos. Reconoció que la situación ha sido difícil y que asume su responsabilidad por las fallas. Asimismo, el ministro declaró que dejará su cargo cuando considere que ya no puede cumplir con sus funciones de manera efectiva. Esta declaración representa una admisión de responsabilidad y un posible futuro cambio en la dirección del Ministerio de Educación. Su salida dependerá de su propia evaluación de su capacidad para seguir liderando el sector.