El Banco Central Europeo (BCE) ha decidido aumentar las tasas de interés, una medida que la presidenta Lagarde consideró lógica dadas las presiones inflacionistas actuales. A diferencia de 2022, Lagarde no enfatizó diferencias significativas entre las causas de la inflación actual y la anterior. La decisión de subir los tipos de interés fue tomada de forma unánime por el Consejo del BCE, sin que se consideraran otras opciones. Sin embargo, el gobierno ha manifestado su desacuerdo con esta política monetaria restrictiva. La postura disidente proviene de Miranda Sarmento, quien no comparte la evaluación del BCE. Este aumento de tasas busca controlar la inflación, pero genera tensiones con las políticas económicas del gobierno. La medida podría impactar el crecimiento económico y el acceso al crédito.