La ministra de Justicia holandesa, Van Weel, ha calificado la violencia ocurrida en Overasselt como algo nunca antes visto en los Países Bajos, describiendo escenas de jóvenes armados disparando a la policía. El incidente se desencadenó con el asesinato de un guardia de seguridad frente al domicilio de un individuo vinculado al tráfico de drogas y continuó con ataques contra las fuerzas del orden, dejando a dos agentes gravemente heridos. Aunque no se han especificado los responsables, Van Weel apunta a una posible "ajuste de cuentas" entre bandas criminales internacionales y cárteles de la droga que operan a través de fronteras. Las detenciones realizadas involucran a sospechosos de los Países Bajos, Bélgica, Francia y Argelia. La ministra descarta que los Países Bajos sean un "narcestado", pero admite que organizaciones criminales han aprovechado las infraestructuras del país. La investigación continúa, y la policía ha levantado la orden de confinamiento para los residentes.