Una empleada de 55 años, identificada como Conny, ha sido despedida de una residencia de ancianos en los Países Bajos tras ocho años de servicio. El despido se produjo tras la llegada de una nueva directora al centro. La razón alegada para la rescisión del contrato fue la falta de cualificaciones formales de la empleada. Este caso se enmarca dentro de una nueva "ofensiva de calidad" implementada en la residencia. La dirección busca elevar los estándares de cualificación del personal. El despido ha generado debate sobre la necesidad de equilibrar la experiencia laboral con los requisitos académicos. Se desconoce si otras personas se verán afectadas por esta política.
