Un hotelero en los Países Bajos ha expresado su frustración por el hábito de algunos huéspedes de llevarse comida del desayuno. El hombre se ha percatado de que los visitantes se llenan los bolsillos y las bolsas con artículos del buffet, incluyendo panecillos y fruta. Sospecha que la inflación y el alto costo de vida podrían ser los motivos detrás de este comportamiento inusual. El hotelero no ha especificado medidas concretas que tomará, pero ha manifestado su malestar ante la situación. Este incidente destaca un posible efecto secundario de la crisis económica en la industria hotelera. El propietario lamenta que los huéspedes recurran a esta práctica en lugar de comunicarse sobre sus necesidades alimentarias.