Gary Boudreau, condenado por tráfico de drogas, podrá mantener su lujosa casa a orillas del lago en Halifax, Nova Scotia. Aunque la vivienda fue construida parcialmente con ganancias ilícitas, el tribunal dictaminó que no será confiscada. En su lugar, Boudreau deberá pagar una multa de $240,000 dólares canadienses, correspondiente a la porción de la propiedad vinculada a sus beneficios ilegales. La investigación, centrada en el tráfico de cocaína y cannabis, no resultó en la pérdida total de sus bienes. Este fallo ha generado debate sobre las leyes de decomiso de activos derivados del crimen. El tribunal consideró que la confiscación total sería desproporcionada en este caso específico. Boudreau enfrentó una importante investigación policial relacionada con sus actividades ilegales.