Una reforma en la ley de servicios para personas con discapacidad en Finlandia ha convertido el uso de un teléfono de seguridad para emergencias en un servicio pago. Uni Kumpulainen, una mujer con parálisis cerebral que utiliza una silla de ruedas y necesita asistencia personal, se enfrenta a un cargo de 20 euros por cada visita nocturna al baño. Su servicio de asistencia termina a las 10 de la noche, y para acceder al baño durante la noche, debe activar una pulsera de seguridad que implica un costo adicional. Esta situación genera preocupación sobre el acceso a servicios esenciales para personas con discapacidad y la carga financiera que esto representa. El caso ha sido reportado por el periódico Helsingin Sanomat y pone de manifiesto las consecuencias de los cambios legislativos en la vida diaria de las personas con discapacidad. Se cuestiona la accesibilidad y asequibilidad de la asistencia necesaria para una vida digna e independiente.

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