El analista Marko Mihkelson argumenta que el enfoque occidental sobre Rusia es erróneo. En lugar de centrarse en la negociación o la disuasión de futuros ataques, Occidente debería priorizar la derrota de Moscú en Ucrania. Mihkelson sostiene que una victoria rusa podría interpretarse como una validación de la agresión como estrategia política viable. Asegura que una derrota contundente es esencial para desincentivar futuras acciones agresivas por parte de Rusia. Su análisis, publicado originalmente en Edasi, subraya la importancia de cambiar el paradigma de la respuesta occidental al conflicto. La derrota rusa, según Mihkelson, no es solo un objetivo para Ucrania, sino un imperativo para la seguridad europea a largo plazo.