El autor argumenta que la percepción pública a menudo vincula erróneamente la criminalidad con grupos étnicos minoritarios o inmigrantes en Dinamarca. Jensen critica el uso de la palabra “udansk” (no danés) como insulto, señalando que implica una noción de “danesidad” pura que es falsa. Sostiene que la criminalidad existe dentro de todos los segmentos de la población danesa, independientemente de su origen étnico. La idea de una "danesidad" limpia es una simplificación peligrosa y una premisa incorrecta. El artículo desafía la narrativa común que atribuye la criminalidad a factores externos, resaltando que es un problema social complejo. Enfatiza que la criminalidad no está limitada a ningún grupo específico, ni siquiera a aquellos considerados "ajenos" a la cultura danesa.