La ciudad de Čáslav enfrenta un grave problema ambiental debido a un vertedero que ha crecido durante más de 30 años a solo quinientos metros de las viviendas. A pesar de la proximidad residencial, el sitio recibe residuos de municipios situados hasta a 80 kilómetros de distancia. Los residentes locales rechazaron la expansión de la planta mediante un referéndum, aunque la capacidad actual se agotará en pocos años. Los detractores denuncian problemas de olores, tráfico intenso y daños ecológicos. Por otro lado, los defensores destacan los beneficios económicos que genera la infraestructura para la ciudad. La empresa operadora, AVE, patrocina actividades culturales y deportivas, e incluso ofreció recolección gratuita de residuos antes de la votación. Actualmente, la comunidad permanece dividida entre la sostenibilidad ambiental y el apoyo financiero corporativo.
