La presa de Orlík enfrenta el riesgo de cierre de sus compuertas debido a niveles de agua peligrosamente bajos. Los datos actuales muestran uno de los menores aportes de agua registrados y un nivel que supera los quince metros por debajo de su capacidad máxima. Si el nivel continúa descendiendo, la empresa Povodí Vltavy se verá obligada a detener la liberación de agua de la presa. El flujo actual es de solo trece metros cúbicos por segundo. La situación empeoraría si el nivel baja otros 3.5 metros, lo que obligaría a cerrar las compuertas y depender de las reservas de la presa de Slapy para mantener un flujo mínimo en la cascada del Vltava. Según las simulaciones, este escenario, considerado extremo, se produce aproximadamente una vez cada cincuenta años. Las previsiones apuntan a que el cierre podría ocurrir a principios de septiembre.

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