České dráhy (Ferrocarriles Checos) invertirá cerca de 90 millones de coronas en la instalación de cámaras de seguridad en más de 50 trenes suburbanos que operan en Praga y la región de Bohemia Central. La medida busca aumentar la seguridad y disuadir a los grafiteros, que representan un problema creciente. Este año ya se han registrado 150 actos de vandalismo, y el año pasado los trenes sufrieron daños por grafiti en más de 400 casos, con pérdidas de casi 20 millones de coronas. La limpieza de los trenes afectados requiere grandes cantidades de disolventes y agua. Cada tren contará con 42 cámaras: 12 en el exterior, 28 en el interior y 2 en la cabina del maquinista. Se espera que esta inversión reduzca significativamente los incidentes y los costes asociados al vandalismo.

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