El parlamento checo no aprobó un programa relacionado con una reforma de la ley de conflicto de intereses, centrada en el primer ministro Andrej Babiš. Babiš insiste en haber resuelto previamente cualquier conflicto, mientras que la oposición teme que la nueva ley lo favorezca directamente. La propuesta busca modificar la legislación existente, adaptándola a estándares de países vecinos, según declaraciones del vicepresidente de ANO, Radek Vondráček. La oposición, representada por Vendula Svobodová de los Piratas, argumenta que la reforma es innecesaria si Babiš ya ha solucionado su situación. La sesión parlamentaria, que duró menos de dos horas, contó con la participación de otros representantes de diferentes partidos. El debate refleja una profunda división política en torno a la cuestión de la integridad y la transparencia en la función pública.